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Breaking2 no baja las 2 horas, pero deja la puerta abierta

Eran las 5:45 de la mañana en Monza, Italia. Todo estaba preparado en el Autódromo Nacional para que tres corredores de fondo enfrentaran el reto más ambicioso del atletismo moderno. Breaking2, el experimento de Nike, el proyecto para romper la barrera de las dos horas en un maratón, llegaba a su fin.

Eliud Kipchoge, Lelisa Desisa y Zersenay Tadese se lanzaron hoy sobre la pista para intentar completar los 42.195 mts en menos de dos horas, pero no fue posible. Un poco antes de los 21K, Tadese y Desisa se desmoronaron y no consiguieron mantener el ritmo. Comenzaron a quedarse atrás hasta el punto de que Kipchoge, líder todo el tiempo, llegó a doblar a Desisa.

Sobre el kilómetro 35 el ritmo de Kipchoge empezó a arreciar. Cuando faltaba un minuto para que dieran las dos horas, el keniata sonreía, tranquilo, y las liebres le señalaban la meta, ya a la vista. De repente, quitaron el reloj de las pantallas en los últimos y agonizantes metros, por lo que no se supo hasta el final, cuando rompió la cinta, que había hecho 2 horas y 25 segundos, 26 segundos arriba del objetivo. Cuando le entrevistaron acabando la carrera, no sabía bien qué decir, estaba extenuado, con la mente todavía en el ritmo frenético de la carrera. Algo más tarde quedaría esta frase para los anales del fondismo:

El mundo está ahora 25 segundos más cerca

De este modo, este Yuri Gagarin del atletismo batió el récord mundial de 2h02m57s de su compatriota keniata Dennis Kimetto, recortando unos increíbles dos minutos y medio. Sin embargo, debido a las condiciones excepcionales de este intento, la IAAF no homologará el tiempo de Kipchoge. Pese a todo, como marca personal es incuestionable.

Muy atrás llegaron el dueño del récord en medio maratón Tadese, con 2h06m51s (cercenó 3m50s de su mejor marca), y Desisa, el dos veces vencedor en Boston, con 2h14m10s.

Alrededor, todo un show con Kevin Hart, comediante, como animador del evento. Sal Masekela, cantante y presentador de televisión, de anfitrión, y Paula Radcliffe como uno de los comentaristas (la británica es dueña de la maratón femenina más rápida de la historia: 2h15m25s).

 

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La polémica llega ahora: Kipchoge, ¿corrió un maratón, o simplemente la distancia de 42 kilómetros con 195 metros? Rumores apuntan a que Nike pagó al atleta de 32 años un millón de dólares para dejar de lado la Maratón de Londres y centrarse en el proyecto, que le ha costado a la marca estadounidense 30 millones de dolares.

La tentativa de Nike buscaba favorecer al atleta hasta en el más mínimo detalle, por eso detrás de la insignia Breaking2 existe un enorme equipo de científicos, nutricionistas, fisiólogos, diseñadores, meteorólogos, biomecánicos y hasta físicos nucleares.

Eliud Kipchoge, absoluto protagonista del día, corrió aislado del viento por las liebres, que formaban una flecha. Los geles le eran suministrados por personas en bicicleta para no tener que disminuir el ritmo. Un coche eléctrico Tesla daba además un rebufo al corredor así como servir de escudo contra el viento frontal. También, un láser en el asfalto le indicaba el ritmo justo para llegar a la meta en menos de dos horas. Ninguna de estas prácticas están permitidas por el órgano central de la federación de atletismo.

Sin embargo, quitando la evidente carga comercial del proyecto (un calzado idéntico al usado por los corredores saldrá a la venta el próximo mes), la idea medular de Nike era probar que, proporcionando el escenario ideal, un corredor de élite podría romper la barrera. Y casi lo consigue.

De cualquier forma, fueron 17 vueltas y media a un circuito de 2482 metros, y la media del ritmo del keniata fue de 2 minutos y 52 segundos por kilómetro. Dos segundos menos cada mil metros lo hubieran convertido en el primer humano en entrar en el cada vez más cercano reino de la hora 59 minutos 59 segundos. Aquí venció el humano, no la máquina. A pesar de todo, dijo sentirse contento y haber dado todo lo que podía dar. Por lo menos, este momento abre la puerta hacia una evolución más rápida de los límites de la capacidad humana.

La empresa ha declarado que por ahora no hará más intentos y se dedicará a otros proyectos, tal vez a investigar en torno al atletismo femenino, adelantaron.

Aquí, los últimos metros de Breaking2, con Kipchoge llegando a la meta:

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