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Rendimiento al correr: ellas vs. ellos

 

Un relevamiento de la Maratón de New York, una de las más populares y prestigiosas del mundo, demuestra que en 1980 solamente el 10% de los participantes era del sexo femenino, mientras que en 2015 las mujeres representaron el 41,7% de los inscriptos. Sí, ellas están corriendo cada vez más los 42 kilómetros -y pruebas de corrida, en general. Sin embargo, cuando el asunto es performance en la carrera, las mujeres están aún lejos de los hombres. ¿El motivo? Puramente fisiológico, claro.

Si comparamos la anatomía de ambos sexos, es imposible negar la superioridad masculina en los deportes. En ellos, la velocidad, la explosión de los músculos y la resistencia son mayores simplemente porque así lo quiso la naturaleza. Dentro de la elite que disputa pruebas de fondo, la diferencia queda a las claras.

El actual récord masculino en los 42 kilómetros está en poder del keniano Dennis Kimetto, que ganó la Maratón de Berlín en increíbles 2h02min57s, lo que representa un impresionante pace de 2m57s por kilómetro y una velocidad media de 20,5 kilómetros por hora.

En cambio, por el lado femenino, la marca pertenece a la británica Paula Radcliffe, desde 2003. En aquella época ganó la Maratón de Londres en 2h15m25s (pace de 3m13s y velocidad media de 18,6 km/h.).

 

No todo es desventaja

Si en corridas cortas, medianas o largas, como los maratones, los hombres llegan gran ventaja, cuando las distancias aumentan de forma considerable las mujeres parecen tener mayores chances de realizar una disputa de igual a igual. En 2002, la ultramaratonista Pam Reed venció la Ultramaratón de Badwater, de 217 kilómetros de recorrido, dejando atrás a todos los candidatos, inclusive los hombres. ¿Cómo fue posible?

“En corridas muy largas, el cuerpo baja su glucógeno (fuente de energía de los músculos) y echa mano de otros ‘combustibles’, dice Eduardo Porto Leite, profesor de Medicina en la Universidade do Grande Río (Unigranrio). “Por lo que se ve, las mujeres son más capaces de usar esa reserva extra, como las grasas”, detalla. Entonces, ¿cuál es el sexo frágil al final?

 

Resistencia

Los hombres tienen una caja torácica más grande (pulmones y corazón acompañan su tamaño) y más hemoglobina, responsable por el transporte de oxígeno. Eso permite mejor circulación de oxígeno (en ellos, la capacidad de utilizarlo es 12% mayor). Es decir que ellos tienen una mayor resistencia, cuentan con “más aire”.

 

Testosterona

La testosterona es determinante, también, en el desarrollo de la fuerza, de los huesos, de los músculos y en la reconstrucción de los ligamentos. Además, aumenta el vigor y la competitividad. En general, los niveles saludables de la testosterona en los hombres varían entre 300 a 900 nanogramos por decilitros (ng/dl) de sangre. Entre las mujeres, ese número es diez veces inferior.

 

Menos masa y más esfuerzo

Las mujeres poseen menos masa muscular (su fuerza física es casi 30% menor). No hay diferencia entre la composición de los músculos, aunque sí existe en la cantidad de fibras. Más allá de eso, el hombre desenvuelve esa masa más fácilmente en virtud de su testosterona. En tanto, las mujeres necesitan de más esfuerzo y energía para realizar un mismo movimiento.

 

Hormona femenina

El estrógeno no ayuda mucho en el desempeño. Responsable por la mayor acumulación de grasa, también afloja ligamentos y tendones; además altera la frecuencia cardíaca, lo que “otorga” más desventajas para ellas a la hora de correr.

 

Huesos

La mujer tiene miembros más frágiles (esquelo 25% más liviano que el masculino), con huesos menores y más finos. Su cadera es más larga, lo que genera una mayor sobrecarga en las rodillas y “predisposición” a lesiones. Entre los hombres, la cadera con huesos estrechos tiene ligamentos más compactos y fuertes.

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