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Entrenar en las plazas… en Chile se puede

Los malos hábitos alimenticios y el sedentarismo están muy presentes en Chile. Por ende, la obesidad es un tema que preocupa; según cifras del Observatorio Global de Salud de la OMS (2015), nuestro país tiene el índice más alto de obesidad en Sudamérica y el tercero en el continente, después de Estados Unidos y México. Para combatir este problema, se han generado políticas públicas y acciones municipales.

Por ejemplo, a lo largo del país (desde 2005) se activó un plan de vida sana que consta, entre otras cosas, de abrir las plazas públicas a los vecinos para que puedan realizar ejercicios al aire libre sin costo, instalando a lo largo y ancho del país máquinas para hacer distintos tipos de ejercicios, como si se estuviera en un gimnasio pero al aire libre –y sin pagar.

Además, muchas municipalidades decidieron ir más allá y entregan clases gratuitas los fines de semana. Cada sábado, los vecinos de la Municipalidad de Ñuñoa pueden acudir a cuatro plazas distintas a practicar yoga y zumba por una hora y media.

Algo parecido pueden hacer los vecinos de la municipalidad de Providencia, quienes tienen para escoger entre unas 10 plazas para hacer ejercicios y distintas actividades recreativas, con clases guiadas todos los fines de semana; aquí, los eventos están repartidos durante todo el día. Lo más importante es que se llevan a cabo al aire libre y nos permiten compartir un rato agradable con nuestros seres queridos.

El boom de los entrenadores particulares

Si nos acercamos a una plaza un fin de semana, no sólo veremos a la municipalidad impartiendo sus clases, sino que podemos ver a grupos de personas haciendo crossfit al aire libre, ejercicios con entrenadores personales, yoga e incluso artes marciales.

Esto, gracias a la modalidad de entrenadores personales compartidos, que funciona de la siguiente manera: un entrenador cobra aproximadamente 20.000 pesos (28 dólares) por la sesión personalizada. Entonces, algunos amigos se juntan para dividir el pago y, además, se ahorran el “encierro” del gimnasio.

Si bien, antes esta práctica no era muy común, hoy día es normal ver a distintos grupos de entrenamientos, guiados por entrenadores personales capacitados y que adaptan la rutina a cada uno de los integrantes del grupo.

Lo importante es que no por ser al aire libre el entrenamiento es menos especializado. Al acercarte a una plaza para hacer ejercicios puedes ocupar el espacio que necesites –sin interrumpir a otros– y los entrenadores personales llevan todos los implementos necesarios, desde conos y bolas de yoga hasta sogas.

No hay excusas, lo importante es salir de casa y hacer ejercicios en familia, solo o con amigos. Si no se puede gastar dinero en un gimnasio, las máquinas municipales son una buena herramienta, siempre que se cumpla con una rutina de ejercicios y seas constante.

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