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La deshidratación puede provocar pérdida de memoria

El agua es el principal componente del cuerpo humano, constituyendo el 60% del peso corporal en los hombres y entre el 50 y 55% en mujeres adultas, además de ser esencial para numerosas funciones vitales y mantener el equilibrio del medio corporal.

Estas razones dan cuenta de lo fundamental que es consumir agua en cantidades adecuadas, más aún cuando realizamos actividad física, ya que en estas condiciones aumenta considerablemente la pérdida de líquido principalmente mediante el sudor, pero también por otras vías como la evaporación a través de los pulmones. Por ello, no ingerir la cantidad de agua que nuestro cuerpo necesita perjudica la función de órganos tan importantes como los riñones y el cerebro.

Los especialistas coinciden ampliamente en que se deben tomar dos litros de agua al día como mínimo,  recomendación que no muchas personas siguen, puediendo causar serios daños a largo plazo como la pérdida de memoria.

Hidratación y rendimiento cognitivo

Así lo afirma un estudio realizado por la Universidad de Oviedo, llamado Hidratación y rendimiento cognitivo, que plantea que el rendimiento mental disminuye significativamente cuando los niveles de deshidratación alcanzan el 2% del peso corporal. Sin embargo, no es necesario llegar a tal extremo para sufrir daños, ya que incluso en una etapa de deshidratación leve algunas habilidades cognitivas como la atención y la memoria a corto plazo pueden verse afectadas inmediatamente.

Son varios los estudios que describen la relación causal entre el daño congnitivo y la falta de ingesta de líquido. Cuando la pérdida de agua supera la capacidad de los riñones para reabsorberla, se produce una disminución del volumen  sanguíneo circulante, priorizándose la perfusión de órganos nobles como el cerebro y corazón en perjuicio de otros como riñones, piel e intestinos. La deshidratación provoca una menor tasa de sudoración con la consecuente pérdida de termorregulación y aumento de temperatura corporal. Genera además un aumento de la concentración de sales en la sangre y fluidos que bañan los órganos, llevando a la pérdida de agua desde el cerebro hacia el líquido circundante y una leve disminución del volumen cerebral.

Por estas razones es fundamental prevenir la deshidratación tomando abundante líquido y ser capaz de reconocer los síntomas  de esta situación. La señal más precoz y sensible de esto es la sed, mecanismo mediante el cual nuestro cuerpo nos avisa de la necesidad de reponer los lìquidos perdidos. Luego de esto viene una disminución del volumen urinario y después la lentitud mental y compromiso de conciencia.

Es por estas razones que no se debe esperar a estos avisos y consumir agua continuamente antes, durante y después de la actividad física. Y si a pesar de esto tienes sed, no debes esperar y tomar el agua que tu cuerpo te está pidiendo.

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