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Malas posturas a la hora de correr

Tener una buena postura en el día a día es fundamental para evitar dolores de espalda o cuello, y así también lo es cuando corremos. Si bien el hombre está hecho para desplazarse de esta manera, puede haber una gran diferencia entre hacerlo bien o mal, desde cómo responde nuestro cuerpo hasta el desempeño que obtengamos.

Así lo explica el entrenador Jorge Sanhueza. “En distancias largas, si corremos con una mala postura tendemos a cansarnos más, nos podemos lesionar y nuestro rendimiento empeora”. En cambio, según explica, en distancias cortas como 5 o 10K afecta mayormente en el rendimiento, ya que una buena postura y zancada nos permite avanzar más y de manera más eficiente.

A continuación, revisamos los problemas de postura más comunes entre los corredores:

Hombros levantados o encorvados

Esta es la más común tanto en la vida diaria como en los corredores. Algunas personas suelen ir con los hombros tensos o levantados, lo que causa rigidez en el cuello y a la larga dolor de espalda, malestar que se puede agravar e incluso no dejarnos correr.

Una mala postura de hombros además no nos deja bracear correctamente, otro punto importante en la técnica del trote.

 

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La manera correcta de hacerlo es ir con los hombros relajados, sin cargarlos hacia adelante, llevar la cabeza derecha y bracear con los codos paralelos al tronco.

Lateralización

Según explica el entrenador, cuando estamos muy cansados tendemos a cargarnos más hacia un lado lo que puede traer contracturas o lesiones en el lado hacia donde nos vamos y también dolores de espalda.
Ante esto debemos tratar de evitar perder la buena postura, incluso en los momentos más difíciles.

Correr sentado

Cuando el especialista Jorge Sanhueza habla de que una mala postura puede afectarnos en el rendimiento, esta es una de las más comunes.

Muchos corredores suelen correr con la pelvis hacia adelante y sin levantar las piernas lo suficiente en cada paso, lo que puede ser dañino para la cadera y a la vez limitarnos la distancia que avanzamos con cada zancada.

Para corregirlo es importante fortalecer la zona de la cadera y el core, lo que nos ayudará a levantar más las piernas y así lograr una mejor zancada.

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