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Rodolfo Díaz, a la conquista del Ultratrail Mont Blanc

El ultramaratonista chileno se prepara  por segundo año consecutivo para  la carrera más importante del trail running mundial, que se realizará este 26 de agosto en Chamonix, Francia

Díaz, junto a otros siete corredores nacionales, disputará el UTMB, una de las cinco pruebas de esta fiesta del deporte que cuenta con una extensión de 170 kilómetros. Más allá de su distancia es conocida, además, por su difícil altimetría y tecnicidad, características que dejan fuera cada año a más de la mitad de los corredores.

Luego de una dura experiencia en 2015, de la cual salió con varias lesiones pero con la satisfacción de cruzar la meta, Rodolfo busca mejorar su tiempo y volver  a ser uno de los pocos que terminen el desafío

 

¿Cuáles son las expectativas para este año?

Quiero poder disfrutar más la carrera, llegar completo y eliminar los problemas del año pasado; pero, más que nada, disfrutar.

Idealmente, me gustaría bajar cierta cantidad de horas, pero hay que tener en cuenta que es una carrera muy dura. Hay que aprender a manejar la distancia en este tipo de circuitos, preocuparse de no desgastarse tanto en un principio porque puede pasarte la cuenta.

 

¿Cómo fue la experiencia el año pasado?

Fue muy dura. Partió a las 18 horas y fueron dos noches corriendo, lo que la hace aun más difícil.

En el kilómetro 20, con el roce me salió una ampolla en el talón; mientras más corría la herida se desgastaba más y más. En el kilómetro 40 ya estaba sangrando… para poder terminar la carrera tuve que cambiar la estrategia: subir más rápido y bajar más lento, por el dolor, algo muy distinto a lo que uno suele hacer normalmente.

Pero por tratar de no apoyar el talón y la sobrecarga que le generé a la rodilla, se me produjo una lesión que recién hace un mes pude solucionar. Menos mal que la organización contaba con un muy buen equipo médico. Ellos me ayudaron con la herida, pero me dijeron que nunca habían visto a un corredor con una ampolla tan grande.

En los últimos 8 kilómetros, me demoré casi ocho horas. Terminé sin pilas para la linterna frontal, sin talones y con las rodillas hechas pedazos, pero cruzar esa meta fue el mejor premio.

¿Pensaste en retirarte?

No, jamás. Para mi ir a Mont Blanc era un sueño desde hacía cinco años y el sueño de cualquier corredor de trail. ¡Cómo no iba a recibir ese premio de cruzar la meta! Aunque hubiese estado lesionado un año hubiera seguido hasta el final.

¿Cómo te estás preparando para este año?

Estuve muchos meses entrenando lesionado y perdí bastante tiempo de carga. Ahora ya estoy al 100%, sin dolor, aunque voy con mucho menos fondo que el año pasado, pero con harta preparación física.

Me voy con la tranquilidad de que a pesar de estar lesionado esta temporada bajé el tiempo en todas las carreras. Además, ya conozco el lugar y voy mejor equipado para no cometer los mismos errores.

 

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