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Ana María Lecumberri: La mujer detrás de los triatletas en Chile

Ana María Lecumberri, o Anita, como le dicen los más cercanos, ha formado a los mejores triatletas del país desde que se sumó a la rama de triatlón UC.

En todos sus años de carrera ha entrenado a varios deportistas, como Bárbara Riveros, Felipe Barraza y Valentina Carvallo, entre varios otros, con los que ha logrado importantes títulos.

La también atleta y campeona juvenil de 100 y 200 metros planos, hoy con más de 20 años de experiencia en esta disciplina, nos entrega su visión acerca del triatlón en Chile, sus cambios tanto en los deportistas como en la misma disciplina.

¿Cómo entraste en el mundo del triatlón?

Cuando competía en atletismo tuve una lesión muy fuerte, y a raíz de eso me presentaron el triatlón como una alternativa más recreativa. En ese entonces el triatlón era bastante más amateur que ahora. Me gustó porque competía conmigo misma, no era contra un crónometro como lo era el atletismo. Ahí comencé a participar en carreras, estuve en Pucón, pero cuando era más corto y menos conocido, pero siempre pensando en volver al atletismo que es mi pasión… Hasta el día de hoy piso una pista de atletismo y vibro. Pese a mi lesión, en el triatlón podía nadar, pedalear más suave y correr sin subidas, lo hacía más suave.

¿Cuándo se dio ser entrenadora?

Cuando comencé en esta disciplina me ofrecieron ser parte de la rama de triatlon UC como entrenadora. Yo antes entrenaba en distintas partes, pero ahí comencé a entrenar las tres disciplinas y además como entrenadora. Cuando entré comencé a entrenar más, había una estructura más armada.

Con el tiempo fui aprendiendo y me fue apasionando. Era muy desafiante porque en esa época no había nada escrito, pero de a poco se fue estructurando y se fue formando hasta lo que es hoy.

En esa época yo competía como elite, representé a Chile en los segundos Juegos Panamericanos en Mar del Plata en el 95. Participé en Sudamericanos, me metí en estos circuitos y fui evolucionando con todos los cambios tecnológicos y de distancia.

Pero de algo tan relajado como lo era el triatlón en esa época, se fue transformando en algo más parecido al atletismo y con esa evolución yo decidí en 2001, cuando me quedé esperando a mi hija, no competir más porque tampoco podía ser entrenadora y a la vez competidora. Era imposible si manejaba gente de elite, uno pierde el foco. Además como soy yo de competitiva iba a descuidar mi trabajo.

 

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¿Cómo sentiste este cambio de deportista a entrenadora?

Al principio no había entrenadoras mujeres, pensaban que yo era la mamá de los deportistas. Trabajé para la ITU y mi gran pelea era por mi rol de mujer, antes de mirarte la cara te miran de abajo para arriba. El mundo es muy chico y al final son siempre los mismos. Pero ahora ya me conocen.

Durante todo este tiempo me he ido formando y tomando cursos, ya que todo ha ido cambiando y ha habido una evolución tanto en el deporte como en los mismos deportistas. Antes un buen nadador o corredor podía competir, pero hoy si no manejas bien las tres disciplinas no tienes chance, los circuitos son cada vez mas técnicos y más cerrados.

En 2003 fuimos al primer mundial con mis alumnos y nos fue muy mal. Ahí me di cuenta que nos faltaba mucho y he trabajado muy duro para llegar donde estamos ahora.

¿Cómo ves ahora el triatlón en Chile?

Es un deporte que puede tener un alto desarrollo, pero a la vez es un deporte caro. Técnicamente es un trabajo de 10 a 8 años de formación y tiene que ser formado desde muy temprana edad. Se necesitan varias habilidades y yo siento que en Chile tenemos falencias, tenemos una montaña maravillosa para desarrollar pero tenemos una mentalidad poco deportiva, mentalidad en general muy destructiva de mucha envidia, muchos celos. Nos falta criterio, nos falta trabajo de objetividad y con criterio me refiero a un criterio claro en cuanto a procesos.

Antes el Comité Olímpico entregaba recursos a los que ganaban. Hoy en día hay recursos a los procesos, pero no todos tienen accesos a esos recursos, ahí entra el tema de la federación y los clubes. Para mí los clubes son los pilares: juntan, convocan y desarrollan. Pero llevar a un deportista son muchos años y no todos tienen el tiempo y la peciencia para hacerlo.

Además hay muy buenos deportistas a lo largo de Chile pero falta estructura, tener técnicos que tengan la expertise. A veces se dan muchos recursos a los deportistas pero no a tener buenos técnicos.

¿Cómo ves a los triatletas de hoy?

Hay una generación muy fuerte, si bien de Cristián Bustos a Felipe van de Wyngard pasaron muchos años y de él a Felipe Barraza pasaron otros tantos, de éste último para abajo vienen muy seguidas las generaciones y muy fuertes. Yo creo que el acercamiento de los elite a las generaciones más pequeñas ha permitido que estas generaciones más chicas se desarrollen mejor.

¿Cómo ves el potencial de los chilenos de cara a las clasificaciones de los JJOO de Tokio?

Bárbara Riveros, si quiere hacer otro ciclo olímpico, la veo adentro, y junto con ella vienen dos mujeres que lo quieren intentar, Valentina Carvallo y Macarena Salazar. Después viene un grupo de deportistas elite sub 23, que si bien van a entrar al proceso de Tokio, sus juegos no son necesariamente esos, sino los que vienen. Estos deportistas son Diego Moya y Javier Martín, Vicente Trewhela y Martín Ulloa.

También están los elite, Gaspar Riveros y Felipe Barraza. Hay un grupo super competitivo y fuerte, pero que va con miras al próximo ciclo olímpico. Nada se puede saber, pero seguramente para 2024 van a llegar varios.

Si antes había un deportista fuerte, teníamos una o dos posibilidades a nivel nacional. Hoy hay muchos y eso habla muy bien del país. Mientras más masivo sea el triatlón, mejor.

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